La pyme en las redes sociales

Las pymes, micropymes y autónomos se enfrentan a la necesidad de darse a conocer y de entablar con su entorno un diálogo franco que resultará imprescindible para acreditarse y, por supuesto, para vender. Con frecuencia, las empresas de este tamaño tienden a pensar que Internet les queda demasiado grande. Sin embargo, es justamente al revés: tal vez hoy la mayor aliada de los emprendedores sea la capacidad de microgestionar el marketing y la comunicación a través de la blogosfera, de las redes sociales convencionales y de los cauces de microblogging como Twitter.


En marketing, los canales de pago habilitados por diversas plataformas permiten altas tasas de conversión con inversiones ajustadas a la medida de cualquier empresa. El famoso programa de publicidad Google AdWords adquiere una nueva vida, alejado ya de su primera faceta como colocador de anuncios en las páginas de resultados, y se integra cada vez mejor con la actividad de la gente en entornos de red social (por ejemplo en YouTube), además de gestionar con eficacia la presencia publicitaria de la pyme en aquellos blogs relacionados con el sector que estén adscritos al programa.


Pero, sobre todo, el programa publicitario estrella es actualmente el de Facebook. Hay que tener en cuenta que la extraordinaria cantidad y calidad que Facebook posee de cada uno de sus usuarios hace posibles unos niveles de segmentación jamás alcanzados antes por ningún canal de publicidad. Esto, para una empresa pequeña que tal vez dispone solamente de un ajustadísimo presupuesto publicitario, resulta esencial. Eso sí, es fundamental conducir las campañas con software profesional que se conectará a la plataforma publicitaria de Facebook y realizará una profunda estratificación de las campañas. Y es igualmente importante fijar bien los numerosos parámetros para que, con un gasto realmente mínimo, se fije con la máxima precisión los objetivos, se alcancen los impactos de conversión deseados, y, sobre todo, se obtenga la información de campaña que habrá que analizar cuidadosamente y será de gran valor para las siguientes campañas.


Tanto el programa publicitario de Google como el de Facebook, al igual que el de Tuenti y otros de menor importancia) están orientados a una buena gestión del marketing de la pyme pero, ¿qué hay de su comunicación? Hasta hace poco, se solía pensar que la comunicación corporativa y las relaciones públicas eran cosa de grandes empresas, un mundo ajeno al del emprendedor. Las redes sociales han puesto las ventajas de una buena comunicación empresarial al alcance de todos los emprendedores, ayudándoles a abrirse nuevo mercado en el ámbito territorial nacional e internacional. Una sólida estrategia de marketing online permite vender de forma inmediata, pero una estrategia correcta de comunicación online acredita y consolida la marca como referente en su entorno empresarial y social. La generación de lo que llamamos “buzz” (ruido, en el mejor sentido posible) sobre los productos y servicios es hoy esencial, como también lo es una gestión profesionalizada de las comunidades virtuales de la empresa y de la monitorización y análisis de la comunicación ajena respecto a la misma. Cuando más del 80 % de internautas acude de forma periódica a las redes sociales antes de adquirir productos o servicios investigando y pidiendo opiniones sobre la empresa o la marca comercializadora, que más patente que nunca la necesidad del mundo empresarial de integrar en su estrategia de negocio los entornos digitales social-colaborativos.

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Analógica Academia de Cine

Bromas y asociaciones a parte con las aventuras de la serie americana de éxito Loca Academía de Policia, voy a centrarme hoy en la reflexión hecha por el nuevo presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, en el año de gracia 2011: “No estoy en contra de Twitter, no me gusta la comunicación anónima, si quieren hablar conmigo que me llamen”.
Qué es Twitter. Qué es Internet. No es el presente... según el presidente de la Academia de Cine
O sea que el nuevo presidente del séptimo arte descarta una actual forma de comunicación cada vez más asentada entre los clientes consumidores del producto que este señor pretende vender, pero en cambio sí aceptaría llamadas de los consumidores. Vamos a ver si me aclaro, señor González: Imagínese que tras la invención del téléfono por Graham Bell o Elisha Gray allá por el siglo XIX, la gente hubiera dicho: Pues este artilugio es algo maligno que ampara la falta de transparencia porque claro no ves quién está al otro lado y no sabes realmente si la persona es la que dice ser. Quita, quita que ésto es maléfico… Si quieren hablar conmigo que se cojan el caballo o la carroza y vengan a verme. Qué es ésto de hablar sin que estemos en el mismo metro cuadrado. Bien, a esta gente que siempre se ha opuesto al progreso, la historia los ha archivado debidamente en la categoría correspondiente de ignorantes, condenándoles al olvido.

Conclusión: si los González Macho del siglo XIX hubieran tenido éxito en su miopia anti-progreso (no progresista, término prostituido por completo por los defensores del nuevo presidente de la Academía, @psoe y cia), nuestro actual González Macho, se habría quedado pobrecito sin teléfono al que los no tuiteros le pudiesen llamar. No deja de ser cuanto menos curioso, que el supuesto máximo representante del cine español, menosprecie uno de los canales de mayor notoriedad en el presente en nuestra sociedad. Twitter te hace visible o invisible en función de si tu producto interesa al público o no. La ley de la demanda y la oferta. Así que, le arrojaré un poco de luz  que quizás le haga recapacitar. Hacerlo es de sabios, no de ignorantes. Ud. decide dónde se encuentra más cómodo, los tuiteros ya nos hemos formado nuestra visión, por ahora:

1. Twitter igual que cualquier otro canal de comunicación: Teléfono, TV, Radio, Prensa escrita, Prensa Online, Correo electrónico, SMS ofrece el grado de anonimato que cada usuario desee. En mi caso, “what you see is what you get” (o sea: lo que ves es lo que hay, 100 % transparencia, nada de anonimato): @roxananicula
2. Luego, tengo una mala noticia para Ud. sr. González Macho. Alex de la Iglesia cuando le lanzó ese consejo de no entrar en Twitter, lo hizo con su tan característico sentido del humor, que claramente Ud. se lo perdió. Claro es lo que tiene ser una persona inteligente con ganas de aprender y seguir siendo ignorante en esta vida. Que Ud. no supo leer entre líneas es otra cosa… No divulgaré su perfil, aunque si decide dejar de despreciar este canal de comunicación, le sugiero que lo busque por el propio nombre y verá que Alex de la Iglesia tampoco se ampara en el anonimato, como un gran profesional del cine que ha demostrado ser, cambiando su visión tras escuchar a todas las partes y dejar de ser ignorante en lo que es el ahora, el presente de la manera de consumir cine en este país. Y no hace falta irse muy mejos para buscar la razón: porque simplemente así lo pide el cliente, el público espectador quiere otro tipo de producto, otra forma de consumirlo y contra ésto ninguna #leysinde podrá hacer nada.
3. Los consumidores de cine usan Twitter Sr. González Macho. Como presidente de la institución que representa este sector en España (evidentemente, albergo serias dudas al respecto), tal vez debería reconsiderar sus prioridades: ¿quiere Ud que su producto se consuma o sólo quiere distribuirlo pero le da igual si luego el público va o no a ver las películas?

Claro, que por otro lado, hay que tener en cuenta que la mayoría de Uds. están instalados en la cultura de la subvención con cargo a mis impuestos y de los demás ciudadanos (niños, parados, jubilados, trabajadores autónomos, trabajadores por cuenta ajena, empresarios, pymes, funcionarios etc), consuman o no su producto. Por tanto, no es de extrañar que la principal motivación de muchos de los que estáis apoltronados en esa más que dudosa oficialidad soportada por nuestros ya maltrechos bolsillos sea la de rastrearse ante la #casta de turno para que os den más y más subvenciones. Cómo va a ser el lucro, el esfuerzo para sacar un buen producto para el cliente, para sacar un producto asequible para todos los bolsillos: estudiantes, parados, jubilados, trabajadores, empresarios… Esos conceptos son todo menos progresistas en la obtusa visión que os caracteriza. El trapicheo, al apoyo populista a uno u otro político con posibilidades de llegar al poder para legislar a vuestro favor y en detrimento de la mayoría silenciosa y sin organizar de los ciudadanos, eso es lo que caracteriza a muchos de Ud.  Se diría que la gente del cine debería ser la primera en abrazar la innovación. Ah, claro eso es así sólo con el cine de verdad, el que se hace con el dinero de quienes realmente quieren apoyarlo y deciden arriesgar SU dinero, no el de los demás como ocurre con la mayoría de los proyectos de ampara Ud. y su academia. Por no hablar de si, es incluso moral, que, a estas alturas, haya una Academía de cine. Otra vez será.

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