Guardado en la Desmontando el estado del bienestar Categoría

Internet una sociedad de individuos, no de estados

20/06/2011

Me he preguntado muchas veces si la sociedad internauta habría llegado a este nivel de desarrollo si el estado hubiese apostado por ella como un proyecto más dentro de los miles de proyectos socio-económicos y políticos diseñados por esas mentes pensantes que refrendamos con nuestros voto cada cuatro años: nuestros ministros, secretarios de estado, presidentes y demás entes de nuestro actual marco de convivencia.

Veamos si Internet estaría donde está si fuese un producto público impulsado desde el estado, si en vez de nacer en la sociedad virtual capitalista, habría nacido en el actual modelo político y economómico español, europeo y generalmente mundial: mercantilismo al amparo del estado del bienestar:

El estado por su propia supervivencia es un ente centralizador que necesita que toda y cada una de la informaciones, personas, productos, servicios, principios pasen por su aro antes de llegar a la sociedad, al ciudadano o sea a Ud. Al mismo tiempo, y siguiendo su lógica centralizadora, el estado vive de la generación de escasez, puesto que su máximo control se podría dar en una sociedad cuyos recursos de todo tipo fueran controlados por una estructura estatal mediante regulaciones y normas que acogieran todos esos recursos.

¿Podría Internet darse en un escenario así? ¿Sería viable como proyecto estatal? He aquí el reto que os propongo:

Escenario A Internet Libre, Sociedad Libre, Ley de Neutralidad en vigor:

Mientras surfeamos con el Safari en búsqueda de productos o servicios que necesitamos les contamos a nuestros amigos que nos estamos tomando un Frapuccino en al terraza del Starbucks a través del FourSquare apuntando en la agenda compartida del Google Calendar una próxima reunión para el trabajo y compartiéndola con otros colegas de la empresa, recibimos una video conferencia por Skype, Viber o GoogleTalk, y todo ello sin necesidad alguna de pasar por el nodo centralizador llamado Estado.

Qué pasa si queremos montar un negocio online. Si disponemos de la capacidad económica y de desarrollo técnico que necesitamos, muchas veces algo bastante asequible, mañana podríamos estrenar nuestro propio negocio online. No pasa nada si tenemos muy pocos recursos económicos, con la facilidad que supone vivir en la sociedad libre de Internet, ésto sería algo así como entrar en nuestro Twitter o nuestro Facebook y ofrecer a nuestros contactos una oportunidad de ganarse un dinero extra limpio, sin papeleos, IRPFs, IVAs y demás desfalcos; sin autorizaciones, sin tasas, sin demoras burocráticas inexplicables de meses y meses en el mejor de los casos. Sin vivir esas experiencias amargas que los liberal-libertarios llamamos hiperestado que en mucho casos harán que te replantees ésto de ser emprendedor, y te reorientes a pillar mejor una beca, a prepararte unos años para opositar y asegurar tu plaza fija hasta el día en el que te jubiles.

Escenario B Internet centralizado, Firewall europeo a pleno rendimiento, Sociedad controlada por el Estado, la ley de la neutralidad de la red es historia:

La centralización de Internet a través del nudo estatal, europeo, de la ONU… significaría que la herramienta cuyo nombre ya pone los pelos de punta a los veteranos del sector digital “deep inspection package” o la DPI haría palidecer al mismísimo Echelon.

Los Binden, Sindes y Sarkozys de nuestro mundo armados con su herramienta más letal para la libertad del individuo, la DPI sabrían al instante qué productos y servicios estamos surfeando con el Safari, se enterarían junto a nuestroa amigos que estamos tomando un Frapuccino en el Starbusk, podrían saber en el momento y con la ayuda de Echelon participar tácitamente en nuestras conferencias por skype o llamadas a través de Viber, Google Talk etc.

En cuanto a montar nuestro propio negocio online, las cosas implicarían ya de entrada contar no sólo con la idea, los conocimientos para desarrollarla y muy poco o ningún patrimonio que gastar. En un escenario donde Internet sería la mera réplica burocrática de nuestra realidad convencional, las cosas de palacio irían como siempre despacio, muy despacio: cuellos de botella estatales, autorizaciones con firmas electrónicas para que los filtros estatales permitan que tu transferencia de datos llegue a su destino con la consiguiente inspección rutinaria (DPI) de los datos almacenados en cada transmisión/transacción, pagos de tasas y estudios de viabilidad oficial del negocio que quieres montar para cumplir con las tropecientas regulaciones impuestas por los comités de funcionarios que deben justificar sus sueldos todos los meses. Evidentemente todos ellos debidamente opositados o cuanto menos cualificados por desempeñar su trabajo por ser contacto del político o secretario de turno. Así que, como es normal y lógico dentro de un sistema intervenido, ellos sólo buscarán cómo inventarse más y más normas para que siga siendo necesario mantener sus puestos con cargo a con nuestros impuestos. Y cuando ya hayas pasado todos los trámites virtuales de ese buenachón estado del bienestar, la cosa no acabaría allí. Tu negocio tal vez empezaría a rendir poco a poco, unos euros tal vez, unos cientos de los cuales deberás descontar: entre un 15-21 % de IRPF en el mejor de los casos, un 18 % de IVA y suma sigue. Ah, y no olvidemos el coste fijo mensual de asesor fiscal para que se ocupe de tenerte al día con los desfalcos del estado a tus ganacias. Porque incluso para desfalcar tu negocio online has de saber manejarte en ese lenguage burocrático del estado, algo que sin el asesor significaría perder horas y días de trabajo de gestión de tu negocio para destinarlos a estar en la legalidad y por tanto permitir que tu empresa, tu propiedad cumpla con su función social fijada por el llamado estado del bienestar.

Y siguiendo esta misma línea de pensamiento, os invito a plantearos: en un Internet socialista y colectivista, no libre e individualista tendríamos Google, Iphone, HTCs, Twitter, Facebook, Picassa, Dropbox, JoliCloud, Skype, Ebay, Amazon… Sólo si nos paramos un segundo para intentar abarcar los millones de entornos, intercambios de trillones de bits de información, de relaciones interpersonales entre usuarios ubicados en puntos geográficos lejanos, la imagen de un nodo centralizado estatal se nos esfuma completamente y nos abre otro modelo social muchos más justo para las personas que la centralización y el colectivismo: el orden esponáneo de miles de millones de usuarios libres que interactúan unos con otros; unos con más éxito, otros con menos pero que, sin un estado encima que los proteja y los mantenga abajo, aprenderán de sus errores y puede que la próxima vez les salga mucho mejor.

Share

#AcampadaHacienda por un estado fuera de la economía

02/06/2011

Estaba leyendo esta mañana una noticia sobre la retirada simbólica de efectivo que algunos defensores del movimiento 15 M hicieron en varios bancos de Asturias. Y por muy romántica  que a algunos les parezca la idea, a mí no me resulta nada agradable por el poso ideológico claramente anti-mercado que yace detrás de esa denuncia. Lo que hicieron estos jóvenes es justo esa expresión tan inglesa “kill the messenger” (matar al mensajero), pero no al causante de la actual situación económico de la sociedad: el hiperestado con sus brazos ejecutores: la clase política, hacienda, las administraciones públicas deudoras…

Es el hiperestado el que a través de los Bancos Centrales establece las reglas de juego y el funcionamiento de los bancos comerciales, abiertos al público. Y es el hiperestado el que fabrica dinero fiduciario, o lo que es lo mismo, dinero de la nada. Porque el respaldo es más ficticio que real. Y es el hiperestado el que da permiso a los propios bancos comerciales y cajas (que por cierto son entidades públicas, no privadas que hacen competencia desleal a los bancos) a prestar dinero más de 20 veces de lo que tienen en reservas.

Así que, generación 15M, despertad de una vez. Ya sé que es difícil tras haberse educado en el sistema educativo estatal donde no se nos  enseña qué es la economía real, en qué consiste el libre mercado pero sí cómo prepararse a ser funcionario, cómo alcanzar la riqueza aunque sea robándosela a otros: convirtiéndonos en funcionarios, altos cargos de alguna institución o multinacional. Pero si dejáis de lado las consignas que os han repetido hasta la saciedad: el pueblo, bien general interés general, nación, veréis que la prosperidad de una sociedad no está basada en la prosperidad del estado y de sus funcionarios, sino existe sólo cuando sus integrantes, los ciudadanos cuentan con su prosperidad individual, personal. Y esta prosperidad individual está cercenada por el intervencionismo estatal, el peor de todos el del control de hacienda sobre lo que gastamos, lo que tenemos, lo que hacemos, lo que invertimos, en definitiva lo que somos. Cuando lo hayáis hecho, veréis que adónde deberéis todos, vosotros, vuestros familiares  y amigos es a la delegación de hacienda a exigirle al estado que deje de controlar y diezmar cada céntimo que tenéis en vuestra propiedad, a exigirle al estado y a los políticos que “borren vuestro borrador” de la proxima declaración de la renta y en dónde ponga “Razón: poner Movimiento 15M, #LibertadRealYa”.

Y antes de que alguién se eche las manos a la cabeza y me llame insolidaria, neoliberal -que por cierto lo soy y mucha honra, de hecho me considero más libertaria que liberal y más objetivista que libertaria- os pido que hagáis esta reflexión: Comparad los recursos gastados en las diferentes delegaciones y oficinas de la hacienda pública y de los altos estamentos del estado -ministerios, parlamentos, gobierno, residencias oficiales etc- donde todo está de lujo, mármoles, tecnología punta, últimos caprichos en el mercado desde mobiliario a decoración, sin dejar de lado los sueldos blindadísimos de vértigo y las demás prebendas de los altos funcionarios que las ocupan; y por otro lado os invito a daros un paseo por las diferentes instituciones que son en realidad las que ayudan día a día  a los más necesitados, las consejerías de ayuda a personas sin recursos económicos que muchas veces tienen además alguna que otra problemática particular (discapacidad, enfermedad, violencia de género, criminalidad, marginalidad etc) y veréis allí el “deroche” de recursos públicos de nuestros impuestos para ayudar y apoyar a todas estas personas, y sobre todo para ofrecer soluciones viables y permanentes de sacarlas definitivamente de la precariedad económica y social en que se encuentran.

Unos cuentan con ordenadores a la última,  software desarrollado que cuesta una sumas ingentes de dinero del presupuesto público=nuestro dinero, todo ello para ejercer un buen control del contribuyente. Claro, el estado debe  controlar hasta nuestro último aliento por el que debemos pagarle. Los otros, en cambio, a penas cuentan con recursos para unos ordenadores dignos del paleolítico cibernético a compartir entre varios trabajadores sociales, en una digna -obsérvese el sarcasmo- aplicación del principio fundamental de todo modelo colectivista: el de compartir.  Y sí apreciados acampados, allí donde realmente se imparte la solidaridad institucionalizada todavía se trabaja con grandes cuadernos y libracos de la época analógica y donde los agotados y mal pagados funcionarios deben apuntar de su puño y letra, literalmente, los casos tratados; donde todavía los escritos se hacen a mano; donde los casos se eternizan y la falta de productividad es más que evidente, sin si quiera entrar a valorar el coste men términos de rendimiento del conjunto de casos tratados y solucionados.

Esta es la realidad del estado “buenachón”, del estado del bienestar apreciados seguidores del 15M. Así que, si de verdad queréis poder el día de mañana tener un techo digno según el criterio personal de cada uno; si de verdad queréis tener más de 1,5 euros en el bolsillo, el camino es uno: el estado fuera de la economía, y hacienda fuera de vuestra economía personal. El estado no debe decidir para el ciudadano qué consumir, qué fumar, qué beber, qué comer, qué vestir, con qué viajar, qué opción política votar y en definitiva qué vida vivir. Alcanzada la mayoría de edad, cada persona debe ser libre de asumir su vida, tomar decisiones, asumir las consecuencia y vivir según lo considere y en base a su propio aprendizaje en la familia, en la escuela, en la sociedad. Y cada persona debe decidir con quién quiere ser solidario y qué recursos personales quiere dedicar para hacerlo. #LibertadRealYa

Share

Indignados sí, pero sin perder el norte

20/05/2011

Nos indignamos pero primero debemos tener claro con quiénes y contra qué debemos indignarnos. No caigamos en las trampas de expertos en la manipulación de la masa como son las organizaciones de izquierdas. IU o UPyD saben perfectamente cómo aprovechar estos momentos para poco a poco ir capitalizando el terreno que el movimiento #nolesvotes, DemocraciaRealYa, Toma la plaza… están abonando con el descontento genuino y justificado de los acampados. No olvidemos que ellos son el sistema, forman parte de él y se alimentan de él de la misma forma que PPsoe y los demás partidos parlamentarios. Se financian de fondos públicos, o sea de todos nosotros que no compartimos sus ideas y sin embargo en el actual sistema fiscal estamos obligados a darles nuestro dinero y tener que sacar otra vez del bolsillo para financiar a aquellas organizaciones que sí nos interesa respaldar.

Os recomiendo echarle una ojeada a estos dos documentos que han salido estos días: Indígnate y Propuestas alternativas al Manifiesto de Democracia Real Ya presentado por el Partido de la Libertad Individual. Os ayudarán a ver más alla de las consignas populistas que saben encender ánimos pero que nunca resolverán los problemas que hoy tenemos los ciudadanos. Intentad dejar de lado las consignas y lo que se os ha repetido hasta la saciedad en la educación, en la televisión y en el trabajo, y pensad por un momento como personas independientes, no como colectivo. Y veréis que la solución al actual sistema no pasa por armar a la bestia, al estado de más poder, aunque en parezca que lo controla el colectivo mediante asambleas populares y votaciones democráticas populares. Porque sólo cambiaríamos los amos, las personas seguirían siendo esclavas, sometidas en vez de  las voluntades de unos cuantos partidos del establishment, a las voluntades de un colectivo mayor. Y no se trata de ésto, se trata de devolver a cada uno de nosotros lo que se nos ha robado por parte del estado: Nuestra libertad de decidir por nosotros mismos sobre la mayoría de los aspectos que atañan nuestra vida. Si el estatalismo ferroz que llevamos viviendo durante toda esta etapa llamada estado del bienestar no funciona, deberemos cambiar la medicina, deberemos probar un nuevo tratamiento, ¿no? ¿O vamos a atiborrar más al paciente -la sociedad civil formada por ciudadanos de nombre y apellido- de la misma medicina llamada hiperestado? Por lo tanto, usemos la lógica y démonos cuenta que con más estado aún, finalmente nos cargaremos al paciente, al ciudadano, al individuo y entonces sí que se acabó. Porque el núcleo de cualquier proyecto humano, de una sociedad, de una comunidad es el individuo. Si no hubiera personas que se organizaran y que vivieran en un determinado espacio geo-temporal, los conceptos de sociedad, colectivo, pueblo, asamblea dejarían de existir. Ahora bien, sin una sociedad, un pueblo, una asamblea, el individuo, la persona siempre podrá existir haciendo uso de sus capacidades intelectuales, físicas, emocionales etc.

Y por eso la democracia sí es importante, pero más importante aun es la libertad todas y cada una de las personas que vivan en esa democracia o postdemocracia. Y todos sabemos que la libertad implica automáticamente responsabilidad, implica saber y acatar que la libertad de una persona acaba donde empieza la de otro.

Espero que consigamos que muchos más se sumen al grito de #LibertadRealYa para que pronto se convierta en el Trending Topic de España y de Madrid en Twitter. Basta con copiarlo y pegarlo en vuestros mensajes en Twitter poniéndole delante la almohadilla, el #FF o simplemente haciéndo mención a ello.

Share

La solución está en la descolectivización del conflicto en el País Vasco

11/05/2011

El espinoso asunto de la decisión del Tribunal Constitucional sobre Bildu, vuelve otra vez a monopolizar el debate de la política. Y no es para menos, ya que muchos temen que quién está detrás de candidaturas como ésta es la ilegalizada Batasuna o incluso ETA. Ciertamente es un tema que levanta pasiones y que sigue alimentándose de sentimientos fuertes entre la ciudadanía. Quizás por ello, el conflicto siga todavía hoy en pleno siglo XXI. En estas reflexiones me centraré en 2 principios:

1. La Razón

2. El ciudadano

Por qué, os preguntaréis. Pues es muy sencillo, porque sólo si usamos la razón podemos remontarnos al inicio del conflicto y verificar las premisas para ver si realmente son correctas. Y todos sabemos que la regla fundamental de la lógica radica en la corectitud de las premisas. Si las premisas están mal, entonces el resultado del problema o del conflicto, en este caso, seguirá siendo erroneo una y otra vez. Y por otro lado,  es el ciudadano quien representa la pieza clave en este conflicto porque los efectos se vuelcan sobre su vida tanto si lo decide, como si no al encontrarse en la comunidad donde existe dicho conflicto. Y me refiero no sólo  a los ciudadanos organizados en grupos de presión a favor o en contra de un modelo social -estado del bienestar totalitario revestido del manto democrático o estado socialista totalitario de corte marxista-leninista-, sino también a los ciudadanos individuos, aquella mayoría silenciosa que no están organizados pero que, sin embargo, son los que pagan las consecuencias y quienes sufren los efectos de las acciones organizadas emprendidas por los primeros.

Empecemos pues. Os advierto que mis reflexiones de hoy os pueden parecer frías, faltas de pasión y furia, pero considero necesario que haya al menos un artículo objetivo en todo este mar de tinta física y virtual alimentado de orgullo, honor, furia, odio, idealismo. Como partimos de premisas erróneas por ambas partes del conflicto, cabe señalar que debemos volver sobre nuestros pasos y buscar la solución al conflicto no en una u otra forma de estado. Ni el superestado español centrípeto y desbocado que somete a los ciudadanos, ni tampoco el aspirante a superestado de corte marxista-leninista promovido por el grupo terrorista ETA y sus organizaciones civiles afines o las formaciones políticas que no comparten los métodos violentos pero sí los ideales socialistas son la solución el conflicto.

La lucha en el terreno jurídio está de antemano perdida por ambos bandos mientras no favorezca la resolución pacífica y definitiva del conflicto. El único resultado palpable y medible por la sentencia de la Sala 61 del Tribunal Supremo o la posterior decisión alcanzada por el Tribunal Constitucional, es la continuidad del enfrentamiento social y político entre aquellos grupos de ciudadanos organizados de los que hablábamos al principio de este artículo por un lado, y por otro, el coste que sin comerlo ni beberlo, lo asumirán todos los ciudadanos, independientemente de si están a favor o en contra de que Bildu se presente a las elecciones locales.

Individualismo frente al colectivismoDebemos hacer el esfuerzo y ver más allá de las furias y las pasiones que impulsan a unos y a otros y para hacerlo, tenemos que despojarnos primero de la idea de deberse al grupo, al colectivo por encima de uno mismo. Es difícil ya que la cultura del altruismo submina desde los cimientos la idea de individualismo e impulsa el colectivismo como meta de la civilización humana. Pero la historia arroja una y otra vez la verdad: las avances y la construcción de nuestra civilización no las han hecho manadas, masas de gentes, sino mentes brillantes de nombres y apellidos que han sabido enseñar a otros cómo construir pirámides, cómo imprimir un libro, cómo ensamblar una máquina a vapor, cómo idear un artilugio de comunicación a larga distancia, cómo compartir información en tiempo real entre millones de personas en todo el mundo.

Y después de este breve de filosofía objetivista, volvamos a nuestro debate. Debe o no debe permitirse a Bildu presentarse a las elecciones locales. Ahí está el quit de la cuestión. En el actual modelo político-socio-económico basado en la constante vulneración de la propiedad privada por parte del que ejerce el monopolio de la fuerza, en este caso el estado del bienestar, muchos ciudadanos están enfadados y con razón ya que hablamos de SU dinero, en que una formación política que es percibida como próxima a un grupo terrorista pueda alcanzar cuotas de poder y hacer uso del dinero público para financiar su causa que es la independencia del País Vasco y la instauración de un socialismo de corte marxista-leninista. Pero es nos olvidamos de una cosa fundamental: resulta que también en el País Vasco los ciudadanos vascos pagan impuestos como el que más, y de hecho junto con Madrid y Cataluña son a los que más se les vulnera SU propiedad privada. Y si seguimos esta línea lógica, una buena parte de esos ciudadanos quieren que haya formaciones políticas tipo Bildu que presenten su oferta electoral. Y por tanto, su petición es igual de válida que la de los ciudadanos que no quieren que un grupo político extremista pueda jugar desde las instituciones públicas. Así que nos encontramos en el eterno dilema: ilegalizar o no. Esa es la cuestión.

Coalición electoral de la izquierdo independista en el País Vasco y Navarra

Bildu se defiende y declara públicamente que sus candidatos han firmado una declaración expresa de renunicia a cualquier método violento de alcanzar fines políticos. Según ellos, su condidato/a “lleva aparejado la oposición, por todos los medios que legítimamente tenga a su alcance, a cualquier acto o actividad que suponga agresión o violación de cualquier derecho humano y al uso de la violencia para lograr objetivos políticos”. Por tanto, éste ya es un cambio de actitud que merece la pena tomar en cuenta, a menos que queramos seguir con los mismos métodos que hasta ahora y sabiendo que el conflicto seguirá sine die.

Las plataformas de defensa de las víctimas y de los partidos políticos contrarios a su presentación argumentan en que la documentación incautada a la banda terrorista apunta en que ETA tiene pensado usar a la formación como su brazo político. Pero resulta que desde Bildu no se reconoce este hecho, algo hasta ahora nunca imaginado en el mundo abertzale.

La solución es compleja y requiere mucho tiempo para ejecutarla, sobre todo porque se trata de cambiar las premisas y enfocarlas en los ciudadanos como individuos, no en conceptos abstractos del tipo nación, país, pueblo. Y una vez comprendamos que los únicos que experimentan el sufrimiento físico y moral son los individuos, no los estados, el conflicto se habrá acabado definitivamente.

Pero como no estamos en ese punto, la solución inmediata desde un punto de vista completamente objetivo, racional es demostrar que la sociedad civil española y vasca no se rige por la ley del talión; que tenemos un sistema jurídico imparcial y objetivo donde ni las víctimas, ni los verdugos pueden decidir cómo hacer justicia, precisamente por sus condicionantes emocionales; que son libres de entrar en el juego democrático y presentar sus ideas sin temer que les pongamos una pistola en la nuca; que los ciudadanos sean vascos, españoles, catalanes son personas de carne y hueso, de nombre y apellidos que día tras día buscan forjarse un lugar mejor en esta sociedad para ellos mismos y para los suyos; que cada uno de nosotros buscamos por encima de cualquier cosa la felicidad y la violencia no es precisamente el camino que nos ayudará a lograrla; que nadie tiene derecho sobre la vida de otro; que la propiedad de uno es de uno, no de la comunidad / estado; que la libertad no es otra cosa que nuestra capacidad de ejercerla en el ámbito de nuestra vida y nuestra propiedad, y si no es así, entonces NO SOMOS LIBRES. Porque si no, acabaremos como en la fábula de las dos cabras que se encuentran en un puente y ninguna se quiere apartar para dejar paso a la otra. Finalmente de tanto enfrentarse, las dos se caen al precipio. Dejo que cada uno reflexione sobre la moral y sobre todo el resultado de esta historia.

Share