Los cobardes heredarán el infierno…

Llevo años analizando el vaivén de las excusas que muchos sedicentes defensores de un modelo no socialista. Me refiero a quienes dicen ser favorables al capitalismo de libre mercado pero…Y en el pero… está la trampa que se marcan a sí mismos y en el proceso no intentan esgrimir unas excusas penosas y más dañinas que todas las nacionalizaciones socialistas juntas a todos los que vamos de frente con nuestras ideas y no estamos dispuestos a hacer concesiones ni a los colectivistas de izquierda, ni a los de derechas por no hablar del denominador común de ambos: la socialdemocracia transversal. Sí, esa que impregna todo el espectro político actual que tiene representación en las instituciones estatales. Continue reading Los cobardes heredarán el infierno…

Share

El bueno y el malo

Socialismo y Capitalismo

Hoy hablaré del cuento universal, el del bueno y el malo. En España y en gran parte del resto del mundo con la implementación del llamado modelo del Estado del Bienestar -que ya estamos viendo que en realidad es el bienestar del Estado y el malestar de la gente- se nos ha ido repitiendo como el mantra de todos los días a quién debemos admirar, aspirar a parecernos, el arquetipo del bueno. Y a quién debemos aborrecer, despreciar, insultar, castigar y evitar por todos los medios acabar convertidos en él, al arquetipo del malo. Estos dos arquetipos subyacen en todos los ámbitos de interacción humana actual: en casi toda la educación; en los medios de comunicación, en los cuentos e historias de gran tirada pública y en la densa malla de normas que nos han dado y en parte nos hemos dado como sociedad estos últimos treinta años.

Socialismo y Capitalismo

Hablemos del arquetipo del Bueno:

1. No cuestionar demasiado las cosas. Es un ejercicio cerebral que daña la salud. Abrazar la ignorancia y mejor aún, el conformismo hasta diluirse en la gran masa social. Es más cómodo y ayuda a no meterse en problemas.

2. Estudiar mucho aplicando el punto número 1. La memorización ha de ser herramienta esencial en su formación. Y aspirar a un puesto seguro de por vida, inamovible y a ser posible sin necesidad reciclarse una vez en el mundo laboral.


3. Tener vocación de auto-sacrificio, del servicio al otro, aunque ello signifique abandonarse a sí mism@. Y desde luego, sin cuestionar la utilidad del auto-sacrificio, sus resultados y en realidad el propio sentimiento de desecho a la vez que ser capaz de alimentar la pose hipócrita del sacrificio cuando en realidad no hay tal cosa y siempre se recibe algo a cambio aunque sea a nivel anímico.

4. No inventar, no destacar entre sus pares, no ser competitiv@. Es malo para ser aceptad@ por los demás, puede perjudicar su entrada en la tribu del cole, de la uni o de la máquina de café en el trabajo.

5. Tener aversión al riesgo. Preferir siempre lo seguro aunque sea poco, malo, inflexible, aburrido. Es preferible a ser valiente, innovador, a tomar las riendas de la vida ya que estrellarse forma parte de esta otra forma de vivir.

6. Ser envidios@ y mirar de reojo al vecino porque tiene más que un@ mism@. Cómo es posible que osara a emprender en vez de opositar o mejor aún, hacerse asesor del Estado. Exigir junto a la tribu de los “buenos” que al rico hay que aplastarle, quitarle toda la fortuna y repartirla entre los integrantes “buenos”. Ah y lógicamente esperar que una vez se le haya quitado, que siga emprendiendo, arriesgándose, trabajando como un descosido por el bien común.


Y ahora, hablemos del arquetipo del Malo, malísimo:

1. Tocar las narices, cuestionar lo todo y sobre todo el orden preestablecido de las cosas. Investigar y analizar sin descanso. Empeñarse en conocer mucho más de lo imprescindible en su toma de decisiones. Vamos, el cuyo cerebro no descansa porque no se cansa del conocimiento aunque ello le suponga el no ser el más cool de la clase o la top del top de la ofi.

2. Estudiar y entender lo que estudia, poco o mucho. Prestar atención, cuestionar en más de una ocasión la información de una asignatura que considera errónea o que es insatisfactoria. Y aspirar a ver mundo, trabajar con gente de todos los rincones del planeta, montar no uno sino varios proyectos empresariales a lo largo de su vida y seguir aprendiendo hasta el día en que tenga que abandonar el mundo.

3. Ser individualista, es decir comprender la importancia de ser un@ mism@. Ser consciente de su valía y de que antes ha de valorarse a sí mism@ si realmente espera que otros le valoren a su vez. Ser compasiv@, solidari@ y consciente de sus elecciones en la vida y en la sociedad. Cooperar sin iniciar violencia contra otro y defender su visión de la vida sin coaccionar a otros.  Sentirse bien, disfrutando sól@ de un enorme bocadillo recién comprado o regalándole el trozo que decida al sin techo que se acaba de cruzar en la calle: decisión unilateral y consciente y no porque lo diga el agente de policía de la esquina.

4. Inventar, Destacar entre sus pares, ser competitiv@. Pensar y considerar que de la competencia nace la excelencia, cuando en verdad, el resto de la sociedad le dice que sólo el Estado y los ministerios fomentan lo bueno para la vida en sociedad. Asumir que será el paria, el friki -término coloquial para referirse a una persona cuyas aficiones, comportamiento o vestuario no son los convencionales, lo de la mayoría.-; muy menudo geek o amigo de geeks -término que se utiliza para referirse a la persona fascinada por la tecnología y la informática.-  aceptad@ sólo por otros frikis y geeks, esa minoría despreciable de los “malos”. Sí, esos malos que la gente de “bien” no comprende, y que a lo largo de la historia tuvieron la osadía de impulsar a la humanidad hacia nuevos horizontes, sacándola de la ignorancia y trayéndola hacia la luz gracias a grandes descubrimientos científicos, médicos, culturales, sociales, políticos acabando con hambrunas, enfermedades mortales, esclavitud, machismo y ofreciendo al ser humano y a la sociedad en su conjunto más y mejores artilugios para vivir ayudarles en la construcción de empresas -término que se utiliza para referirse a la acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.-


5. Arriesgarse para ganar y muchas veces también para perder. Lanzarse a nuevos descubrimientos, nuevas empresas y no estarse quieto, arropado por el manto del Estado año tras año hasta el final de sus días. Aspirar a mejorar lo que se tiene, sabiendo que para ello hay que arriesgarse y con total seguridad perder más de una batalla. Buscar lo desconocido, no contentarse con lo menos malo pero seguro. Aprender del pasado y vivir el presente con una buena dosis de aspiraciones futuristas en él.

6. Ser feliz cuando al vecino le vaya bien y se haga rico. Alegrarse por el éxito de otro cuando se lo ha ganado con su esfuerzo, arriesgando lo que tenía para impulsar su propia empresa y sin esperar que otros le den nada. Ponerse triste al pasar por la calle y ver que otro negocio se ha ido a pique cerrando y dejando en la estacada al emprendedor, a su familia, trabajadores y proveedores. Indignarse al ver que hay siempre un actor en el drama de la ruina que acaba ganando cuando todos los demás están perdiendo: el Estado con su Hacienda. Y rebelarse cuando éste último pretende rematar el empresario persiguiéndole con burocracias, multas y más tasas cada una más costosa y absurda que la anterior hasta dejarle exhausto y empujarle al extrarradio social.

Share