Bye bye skype…

Por Roxana | Dentro de la categoría Comunicación online

Hoy con tristeza debo contaros lo que me temía desde el primero anuncio de la compra de Skype por Microsoft. Skype dejará en breve de ser aquel brillante “S” balanquito sobre fondo azul que inspiró a tantos millones de pequeños emprendedores a internacionalizar sus negocios, que unió a más de un familiar o amigo pese a las distancias y sin tener que gastarse una fortuna en llamada telefónicas. Microsoft conseguirá lo que nunca pensé que podría ser, convertir una herramienta de comunicación como Skype, nacida y que opera desde una mentalidad 2.0 de la red distribuida en un instrumento de control digno de las antiguas redes centralizadas que creíamos poco a poco extinctas.


Recuerdo con cariño el invierno de 2004 cuando en el mundo a penas eramos unos pocos miles de skyepeadores y con la ilusión de nuestra querida Internet neutra y libre para los grandes y los pequeños nos disponíamos a embarcarnos en una de las primeras start ups de proyectos SEO en Europa junto con un amigo holandés y dos amigos rumanos. Cada uno desde nuestras cuentas de skype uniendo ideas y fraguando un nuevo proyecto empresarial que finalmente vió la luz esa primavera. Fue un proyecto totalmente low cost gracias a que skype, como una de las herramientas de comunicación online en tiempo real y sin prácticamente coste, nos permitía trabajar desde puntos tan dispares como Salamanca, Bucarest, Madrid, controlar al equipo a distancia, planificar la productividad…


Pero los tiempos de bonaza de skype parece haber entrado en recesión y me tocar hablar ahora sobre  cómo ocurrirá esa transición de skype, la VOIP favorita de muchos a la de ser un mero instrumento de telecomunicaciones del siglo digno de la ya pasada telefonía analógica. La nueva patente que Microsoft acaba de presentar recoge la creación de un sistema de tecnología “Legal Intercept” con la que la plataforma de Skype se podría alterar para permitir que las conversaciones de los usuarios Skype pasaran por “una ruta que incluyera un agente de grabación” capaz de grabar en silencio sus conversaciones. Esto es lo que se explica en el propio documento que el gigante de la informática presentó en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, información que encontré repasando los últimos artículos del portal por excelencia para los internautas, emprendedores, consumidores, creadores en Internet… Nación Red.

Esto sumado a los constantes fallos de funcionamiento que la plataforma lleva sufriendo ya desde hace algún tiempo, sin mencionar los tremendos errores de la nueva versión 5.3… que en algunos usarios, yo misma sufridora estos días, además de borrar completamente todo el listado de contactos, borran incluso el crédito existente en la cuenta. Por no mencionar el servicio de atención a cliente que brilla por su ausencia. Desde que pasaron estos fallos, nadie de Skype se apresuró en contactar conmigo ni por email, ni por teléfono, ni por el propio canal de Skype, ni por las redes sociales para explicar lo que había pasado e intentar de alguna forma enmendar el error. Así se inaugura la nueva etapa, la etapa de la escasez de Skype. Descanse en paz mi viejo y quierido Skype libre.


Es otro síntoma nuevo de la misma enfermedad llamada control centralizado de Internet que algunos de los estados sufren desde ya hace algún tiempo. A los que hemos sido fieles seguidores de este pequeñajo azul, no nos quedará otra opción que despedirnos e ir en búsqueda de nuevas formas de comunicación libres que todavía la red neutra es capaz de lanzar a pesar de sus opositores. Quienes temen que Internet siga siendo libre porque no confían en las capacitades individuales de los usuarios, ciudadanos, pymes, empresas de hacer un uso ético de esta auténtica sociedad regida por la libertad y la globalidad  deberían pararse un segundo y pensar que sacrificando la libertad en aras de una ilusión de seguridad, sacrificarán la innovación, la competitividad y la generación de riqueza.

Bye bye Skype… Bienvenido Viber y quienes te seguirán al menos desde smartphones.

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El interés general no existe

Por Roxana | Dentro de la categoría Ideas, Política

¿Qué es el interés general? Según los discursos socialmente aceptados e impulsados por todos los colectivistas, el interés general es el objetivo que los políticos presentan a la sociedad como la meta de sus actuaciones, de su altruismo para con los ciudadanos. Así mismo nos hablan nuestras ilustres señorías de la defensa del interés general como algo que debería ser el cometido de cada uno de los que conformamos la actual sociedad en el estado español.


Quienes no defendemos el interés general somos automáticamente tachados de insolidarios y despreciados como lo más vil de nuestra sociedad. Pues ha llegado la hora de desenmascarar lo que yace detrás de esta expresión tan embaucadora para muchos y tan despreciada por quienes confiamos mucho más en los intereses individuales de cada persona traducidas en su futuro y su propia vida al tiempo que recelamos de las “buenas intenciones” de quienes se apresuran a “sacrificarse por el bien común, ese interés general” quimérico que los altruistas costean con nuestro dinero y nuestro esfuerzo.

La razón como rasgo fundamental de las personas es un fenómeno plenamente reconocido desde el siglo de las luces en adelante. Y no olvidemos que la razón nos arroja la única imagen objetiva sobre el mundo que rodea al individuo. Aplicando la razón, somos capaces de avanzar y desarrollarnos como nunca antes había sido posible. La evolución humana a raíz de la iluminación ha abierto la puerta hacia el desarrollo personal de cada individuo de una forma nunca antes experimentada. No olvidemos que en las épocas anteriores todo desarrollo personal pasaba por nodos controladores -reyes, señores feudales, iglesia…- y sólo unos pocos afortunados podían atravesarlos siempre y cuando aceptaran las condiciones impuestas por esos nodos. Con la llegada la época de las luces, la razón consiguió imponerse y con ella la liberación del individuo. Desgraciadamente no se expandió a todo el planeta hasta hace pocos años con el fenómeno de la globalización. Sin embargo el viejo mundo, el mundo de los nodos centralizadores se resisten en desaparecer y en sus deseperados intentos por resistir, intentan nuevamente a arinconar la razón a un plano secundario de las actuaciones socio-económicas y políticas.


Tras este paréntesis que considero necesario, vuelvo al tema central de mi entrada de hoy: el interés general no existe debido a que la aplicación de la razón en la mente de las personas hace que éstas articulen sus vidas, tomen sus decisiones siempre anteponiendo, aunque inconscientemente, sus propios intereses a los de los otros. Y esto se llama instinto de supervivencia. El estado del bienestar ha intentado socabar ese instinto y reemplazarlo por políticas de ingeniería social, algo tan desastroso que resulta increíble que todavía mucha gente quiera defender y aumentar como solución a la actual crisis. Lo que ningún político, sindicalista, empresario o trabajador estado-dependiente quieren reconocer es que la sociedad y economías planificadas desde un nudo central como es el estado del bienestar han de apoyarse necesariamente en dos pilares fundamentales:
1. la deshumanización del individuo para que pueda renunciar a sus propias decisiones puesto que es el estado el que decide por él
y
2. la desmaterialización de los interese individuales de cada persona en casi todas las facetas de su vida privada: su propiedad, su libertad, su educación y hasta su vida… mediante la asignación de la denominada función social, o simple y llanamente la colectivización de sus intereses o lo que se conoce por interés general.

Veamos ahora el resultado obtenido al generar la figura del interés general cuando para ello, primero debe haber, al menos, un interés particular, individual del cual partir. El big bang sólo ocurrió una vez y tampoco fue de la nada, sino de la unión de particulas ya existentes, o sea de una serie de intereses particulares. Así que os invito a esta reflexión la próxima vez que habléis del interés general: no es interés general,

es el interés del político de turno en ser reelegido;
es el interés de unos en conseguir lo que otros tienen;
es el interés de los que deciden en beneficio de los lobbies que les han apoyado antes;
es el interés de quien quiere conducir el mismo BMW que el vecino o el concejal de su pueblo;
es el interés de quien quiere que sus hijos tengan mejores oportunidades que las que tuvieron ellos;
es el interés de quien quiere emprender;
es el interes de quien quiere trabajar;
es el interés de quien quiere vivir mejor;
es el interés de quien quiere alcanzar más momentos de felicidad en esta vida;

Es el interés que cada uno decide y persigue. Los individualistas amamos la libertad y el capitalismo como el camino más viable para la prosperidad del ser humano. Los colectivistas recelan de ella y aman el intervencionismo tanto en la economía como en lo social porque creen que sólo mediante la ingeniería social se puede avanzar y que el individuo es débil y estúpido, y por ello requiere de un papá estado que piense y decida por él. Hemos visto dónde han llevado cada una de esas posturas ideológicas: la primera a la creación de una Internet libre, a la creación de riqueza y desarrollo inimaginables hasta hace un siglo y ésto en condiciones de lucha constante contra la segunda. La segunda postura ideológica, el colectivismo en cambio, dónde no ha llevado: a la misería, a la guerra, a la pobreza, a la dictadura y en definitiva al sometimiento del individuo frente a las masas da igual que se llame de izquierdas o de derechas, de centro o tercera vía.


Los que anteponemos al individuo frente a las masas, los que cada vez somos más gracias al uso de la razón y al destierro de las consignas vacías, los individualistas, no queremos imponer a nadie nuestros intereses propios, y, menos aun, costear su realización mediante el robo a otro: robo de su propiedad privada, de su libertad o de su vida. Mientras que ellos, los amantes del inexistente interés general disfrazan sus ambiciones e intereses particulares, sus ansías de remodelar la sociedad según sus cánones de ingenieros sociales bajo esa aura de generalidad que les legitima de alguna forma, aunque sea inmoral desde un punto de vista objetivo, ante los ojos de los ciudadanos no organizados. Y con esa falsa legitimidad los colectivistas “se sacrifican” por el bien común institucionalizando el robo de la propiedad de otros ciudadanos, violando su libertad y su vida para sufragar la realización de esos intereses, que no dejan de ser más que otros intereses particulares, los intereses de quienes ostentan cuotas de poder en el actual modelo socio-político y económico que se nutre de generar escasez para los ciudadanos.

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Mientras todo el escenario político europeo respira algo más tranquilo con la noticia de que el primer ministro griego Georgios Papandreu ha sobrevivido a la moción de censura del parlamento, cabe puntualizar sobre lo que el mundo convencional incluída la prensa parecen dejar de lado: el que si Grecia no entra en bancarrota, sus habitantes sí lo harán y lo llevan haciendo desde que les cayó encima el primer rescate.

Como todos sabemos el paquete de condicionantes para recibir otro pequeño balón de oxígeno va más de lo mismo, más y más carga fiscal para quienes ya están padeciendo la nefasta política económica del llamado estado del bienestar: las personas de carne y hueso, los propios griegos y griegas.  El estado griego o sea sus gestores, la casta Papandreu y compañía, inflaron burbuja tras burbuja prometiendo a la sociedad el oro y el moro hipotecando no ya el futuro próximo de los ciudadanos griegos sino el futuro de varias generaciones vistas. Algo parecido a lo que nos enfrentamos en España. Y ahora las consecuencias de endeudarse tanto ya les han ahogado por completo.


Y aquí la paradoja: Cómo actuarán a partir de ahora. Desde luego no he oído a Papandreu diciendo que ha llegado el momento de:

  • dejar la economía en manos de los ciudadanos,
  • quitarles el asfixiante corsé fiscal acabando con los impuestos revolucionarios tipo IVA, carburantes, tope máximo del 10 % de IRPF e impuesto de sociedades…
  • acabar de un plumazo con las millones de regulaciones burocráticas, muchos de ellos de la cosecha europea que impiden y retrasan la puesta en marcha de toda nueva acción económica de los griegos
  • salirse del euro y acto seguido acabar con el banco central griego
  • adoptar una nueva ley bancaria clara y concisa donde establecer el encaje bancario 100 % en vez de reserva fraccionaria y el patrón oro en vez de dinero fiduciario, la droga de la actual clase política
  • privatizar a la vez que liberalizar todos los sectores en lo que todavía las empresas públicas operan haciendo una clara competencia deslear a las empresas privadas del mismo rubro
  • dejar la educación en manos de los ciudadanos, de las familias y de la sociedad privada para que las nuevas generaciones de alumnos puedan salir preparados para lo que demanda el mercado real de trabajo, no las directivas griegas o europeas.
  • vender todos los activos que tenga todavía el estado griego y devolverles a los ciudadanos todo el dinero aportado más los intereses compuestos de sus pensiones puesto que igual que en los demás ámbitos, la caja de ahorros de la seguridad social griega, igual que la española, lo tiene ya muy difícil a la hora de atender las necesidades de los pensionistas.




Al final, el nuevo rescate intentará provocar una nueva burbuja junto a la ya generada en el anterior rescate, burbuja que, como era de esperar, les ha estallado en la cara. Y, como siempre, los que recibieron y seguirán recibiendo  el impacto de su explosión no fueron los Papandreu, los Merkel y los Barroso de este mundo, sino los propios ciudadanos griegos en bancarrota tanto económica, como moral. Hasta que el griego de la calle no deje de implorar más y más estado, más y más cosas a los políticos de turno, seguirán sufriendo bancarrota tras bancarrota. La regunta es sencilla, serán capaces los ciudadanos griego de alejarse de los cantos de sirenas que les embaucan cada cierto tiempo, sobre todo cuando hay elecciones para hundirles más aún en la miseria a ellos, a sus hijos y nietos, o dirán basta ya, asumo mi vida y mis responsabilidades, así que tú estado hazte pequeño y quédate a mis órdenes para las cuatro cosas que puede que me sirvas. Un reto demasiado utópico e fecha de hoy, por desgracia, por culpa de quienes se empeñan en seguir soñando que en las manos alquímicas de los políticos social-demócratas dos más dos suman más de cuatro y por tanto les podrán seguir repartiendo bondade… perdón bancarrotas.


 

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Me he preguntado muchas veces si la sociedad internauta habría llegado a este nivel de desarrollo si el estado hubiese apostado por ella como un proyecto más dentro de los miles de proyectos socio-económicos y políticos diseñados por esas mentes pensantes que refrendamos con nuestros voto cada cuatro años: nuestros ministros, secretarios de estado, presidentes y demás entes de nuestro actual marco de convivencia.

Veamos si Internet estaría donde está si fuese un producto público impulsado desde el estado, si en vez de nacer en la sociedad virtual capitalista, habría nacido en el actual modelo político y economómico español, europeo y generalmente mundial: mercantilismo al amparo del estado del bienestar:

El estado por su propia supervivencia es un ente centralizador que necesita que toda y cada una de la informaciones, personas, productos, servicios, principios pasen por su aro antes de llegar a la sociedad, al ciudadano o sea a Ud. Al mismo tiempo, y siguiendo su lógica centralizadora, el estado vive de la generación de escasez, puesto que su máximo control se podría dar en una sociedad cuyos recursos de todo tipo fueran controlados por una estructura estatal mediante regulaciones y normas que acogieran todos esos recursos.

¿Podría Internet darse en un escenario así? ¿Sería viable como proyecto estatal? He aquí el reto que os propongo:

Escenario A Internet Libre, Sociedad Libre, Ley de Neutralidad en vigor:

Mientras surfeamos con el Safari en búsqueda de productos o servicios que necesitamos les contamos a nuestros amigos que nos estamos tomando un Frapuccino en al terraza del Starbucks a través del FourSquare apuntando en la agenda compartida del Google Calendar una próxima reunión para el trabajo y compartiéndola con otros colegas de la empresa, recibimos una video conferencia por Skype, Viber o GoogleTalk, y todo ello sin necesidad alguna de pasar por el nodo centralizador llamado Estado.

Qué pasa si queremos montar un negocio online. Si disponemos de la capacidad económica y de desarrollo técnico que necesitamos, muchas veces algo bastante asequible, mañana podríamos estrenar nuestro propio negocio online. No pasa nada si tenemos muy pocos recursos económicos, con la facilidad que supone vivir en la sociedad libre de Internet, ésto sería algo así como entrar en nuestro Twitter o nuestro Facebook y ofrecer a nuestros contactos una oportunidad de ganarse un dinero extra limpio, sin papeleos, IRPFs, IVAs y demás desfalcos; sin autorizaciones, sin tasas, sin demoras burocráticas inexplicables de meses y meses en el mejor de los casos. Sin vivir esas experiencias amargas que los liberal-libertarios llamamos hiperestado que en mucho casos harán que te replantees ésto de ser emprendedor, y te reorientes a pillar mejor una beca, a prepararte unos años para opositar y asegurar tu plaza fija hasta el día en el que te jubiles.

Escenario B Internet centralizado, Firewall europeo a pleno rendimiento, Sociedad controlada por el Estado, la ley de la neutralidad de la red es historia:

La centralización de Internet a través del nudo estatal, europeo, de la ONU… significaría que la herramienta cuyo nombre ya pone los pelos de punta a los veteranos del sector digital “deep inspection package” o la DPI haría palidecer al mismísimo Echelon.

Los Binden, Sindes y Sarkozys de nuestro mundo armados con su herramienta más letal para la libertad del individuo, la DPI sabrían al instante qué productos y servicios estamos surfeando con el Safari, se enterarían junto a nuestroa amigos que estamos tomando un Frapuccino en el Starbusk, podrían saber en el momento y con la ayuda de Echelon participar tácitamente en nuestras conferencias por skype o llamadas a través de Viber, Google Talk etc.

En cuanto a montar nuestro propio negocio online, las cosas implicarían ya de entrada contar no sólo con la idea, los conocimientos para desarrollarla y muy poco o ningún patrimonio que gastar. En un escenario donde Internet sería la mera réplica burocrática de nuestra realidad convencional, las cosas de palacio irían como siempre despacio, muy despacio: cuellos de botella estatales, autorizaciones con firmas electrónicas para que los filtros estatales permitan que tu transferencia de datos llegue a su destino con la consiguiente inspección rutinaria (DPI) de los datos almacenados en cada transmisión/transacción, pagos de tasas y estudios de viabilidad oficial del negocio que quieres montar para cumplir con las tropecientas regulaciones impuestas por los comités de funcionarios que deben justificar sus sueldos todos los meses. Evidentemente todos ellos debidamente opositados o cuanto menos cualificados por desempeñar su trabajo por ser contacto del político o secretario de turno. Así que, como es normal y lógico dentro de un sistema intervenido, ellos sólo buscarán cómo inventarse más y más normas para que siga siendo necesario mantener sus puestos con cargo a con nuestros impuestos. Y cuando ya hayas pasado todos los trámites virtuales de ese buenachón estado del bienestar, la cosa no acabaría allí. Tu negocio tal vez empezaría a rendir poco a poco, unos euros tal vez, unos cientos de los cuales deberás descontar: entre un 15-21 % de IRPF en el mejor de los casos, un 18 % de IVA y suma sigue. Ah, y no olvidemos el coste fijo mensual de asesor fiscal para que se ocupe de tenerte al día con los desfalcos del estado a tus ganacias. Porque incluso para desfalcar tu negocio online has de saber manejarte en ese lenguage burocrático del estado, algo que sin el asesor significaría perder horas y días de trabajo de gestión de tu negocio para destinarlos a estar en la legalidad y por tanto permitir que tu empresa, tu propiedad cumpla con su función social fijada por el llamado estado del bienestar.

Y siguiendo esta misma línea de pensamiento, os invito a plantearos: en un Internet socialista y colectivista, no libre e individualista tendríamos Google, Iphone, HTCs, Twitter, Facebook, Picassa, Dropbox, JoliCloud, Skype, Ebay, Amazon… Sólo si nos paramos un segundo para intentar abarcar los millones de entornos, intercambios de trillones de bits de información, de relaciones interpersonales entre usuarios ubicados en puntos geográficos lejanos, la imagen de un nodo centralizado estatal se nos esfuma completamente y nos abre otro modelo social muchos más justo para las personas que la centralización y el colectivismo: el orden esponáneo de miles de millones de usuarios libres que interactúan unos con otros; unos con más éxito, otros con menos pero que, sin un estado encima que los proteja y los mantenga abajo, aprenderán de sus errores y puede que la próxima vez les salga mucho mejor.

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